Hablamos con SIRENA FUEGO, una de las bandas más interesantes de la nueva camada alternativa de nuestra música subterránea. Desde el sur del conurbano bonaerense, la poesía, la rabia, las inquietudes, la introspección y el frenesí vertidos en música etérea y catártica. En las vísperas de la salida de su EP debut, este sábado 7 de febrero se estarán presentando en el C.C. Metamorfosis de Monte Grande junto a Neokira, Rachu Resiliencia y Dragonballaf2004. Esto es lo que tienen para decir…
Fotos por @araniaph y flyer por @poor.nico

– ¿Cómo se vienen preparando para arrancar el 2026 junto a Neokira, Rachu Resiliencia y Dragonballaf2004 en el C.C. Metamorfosis de Monte Grande?
Arrancar el año tocando en Monte Grande tiene un peso emocional muy fuerte para mí. Es mi barrio, el lugar donde una da sus primeros pasos y donde todo empieza a tomar forma. Compartir la fecha con Rachu Resiliencia, que son grandes amigos, y con Neokira lo vuelve todavía más significativo, porque son proyectos con los que compartimos sensibilidad y una forma parecida de habitar la autogestión, con todo lo que eso implica.
A Dragonballaf2004 no los conocemos, así que también hay algo de sorpresa. Lo vamos a descubrir esa noche.
– ¿Cómo se dio el origen Sirena Fuego y de qué manera surge el nombre de la banda?
Sirena Fuego nació como un proyecto solista electrónico. Yo recién salía de mi banda anterior y tenía ganas de hacer algo distinto, de aprender a componer desde otro lugar, más desde la producción, sin la guitarra como eje.
Hicimos un EP junto a Lucas (hoy batero de la banda) que nunca salió. Lo trabajamos en su estudio en Temperley y fue una experiencia grata, aprendí un montón, pero cuando lo terminé me di cuenta de que por más que había disfrutado, lo que realmente me mueve a mi es tocar en banda. El intercambio humano, la energía y el escenario compartido, no tiene comparación.
Ahí convoqué a Mati (guitarra) y Seba (bajo), con quienes ya había compartido fechas con su otra banda, Anillos de Ceniza. Sentía que iban a entender la propuesta al toque y que iban a sumar mucho, porque me vuelve loca cómo tocan. Lucas ya era parte del equipo y, recientemente, se sumó Agus en sintes. Adaptamos las canciones a un formato de rock alternativo y empezamos a trabajar material nuevo.
El nombre surge de algunas obsesiones personales: el universo fantástico, la mitología y el fuego. El fuego como fuerza vital, destructora o transformadora. Y la sirena… bueno, esa idea del canto que seduce, te distrae de la realidad y te puede llevar directo al abismo…
– ¿Qué pueden adelantarnos de la composición y grabación de su primer Ep?
Estamos grabando nuestro primer EP de forma independiente en el estudio de Lucas. Contar con un espacio propio y producirnos a nosotros mismos nos da una libertad enorme, aunque también implica aprender a ordenar el caos y tomar decisiones todo el tiempo. Son cinco canciones compuestas entre 2022 y 2023, en un momento bastante intenso de mi vida. Para mí este EP funciona también como un cierre de etapa, una forma de soltar para poder concentrarnos de lleno en lo nuevo que ya estamos trabajando.
Nos propusimos que salga este año, posta, sin excusas. Es un EP honesto, bastante directo, que intenta capturar la energía del vivo y mostrar desde dónde estamos parados como proyecto.

– ¿Qué significó el 2025 para ustedes?
El 2025 fue el año en el que empezamos a tocar en vivo, así que fue fundamental. Compartimos escenario con bandas increíbles, hicimos nuevos amigos, conocimos espacios y empezamos a grabar. Más allá de lo musical, fue un año de aprendizaje colectivo como equipo.
– ¿Cuáles son sus influencias ya sean musicales como literarias, cinematográficas y artísticas en general?
Es una buena pregunta porque las influencias vienen de muchos lugares y no solo de la música. Musicalmente orbitamos el rock alternativo, el noise, el grunge, el punk, y todo lo que tenga una energía cruda y directa, pero también una emocionalidad fuerte, como el emo o el shoegaze.
A mí me atrae mucho lo teatral, lo camp, lo exagerado, cursi, lo irónico y satírico. Todo lo que va al límite y no intenta ser prolijo.
En lo cinematográfico me atraviesan universos nihilistas, incómodos y extremos, donde el cuerpo y la emoción son protagonistas, desde John Waters, Gaspar Noé, Baz Luhrmann, Almodóvar o Tim Burton, hasta Tarkovski, David Lynch y Ari Aster, con esa cosa melancólica, reflexiva y siniestra que creo también es parte de nuestra música.
En la literatura me influenciaron mucho poetas como Sylvia Plath, Pessoa, Virginia Woolf o Pizarnik.
Más que referencias puntuales, me interesa una forma de expresión que no le tenga miedo al exceso, a irse de mambo, a la vergüenza o a la intensidad.
– ¿Qué mensaje les gustaría brindar con Sirena Fuego y cómo nacen las letras de la banda?
Las letras nacieron en un momento muy triste de mi vida. Estaba atravesando un consumo problemático, peleando bastante con mi propia cabeza, y la expresión siempre fue un refugio. Literalmente, más de una vez, me salvó la vida.
Al principio las letras eran vómitos. No había planificación, estructura o corrección, era una urgencia de sacar algo de muy adentro. Sin darme cuenta el mensaje era un pedido de ayuda.
Hoy, parada desde otro lugar, puedo mirar la obra con otra perspectiva. Entiendo que la salud mental no es un problema individual, sino social, y que es una consecuencia directa de un sistema que nos exige producir y rendir todo el tiempo, sin importarle cómo estamos. Por eso también aparecen letras que funcionan como una crítica al capitalismo salvaje y a la violencia estructural que nos atraviesa. Contextualizar el dolor también es una forma de politizarlo, aunque a veces incomode.
– Viniendo del sur del Gran Buenos Aires, ¿Cómo ven a la cultura independiente de su zona tanto de la ciudad y del país?
El sur siempre fue un semillero de bandas increíbles, muchas fueron y siguen siendo una gran referencia para mí. Hay una identidad muy fuerte, una forma de hacer desde el margen, con pocos recursos pero mucha convicción. Activar lejos de capital es más difícil, todo cuesta un poco más, por eso lo siento más genuino.
Hoy veo una escena viva, con propuestas y cruces de estilos. Hay más bandas, cada vez mas jovenes y cosas para decir. Y también mucho más publico. Disfruto mucho ver cómo crece y se transforma la cultura independiente, tanto en el sur como en el resto del país.

– Habiendo tocado con bandas disímiles en sonidos, ¿Cómo sienten el set y la propuesta de Sirena alternando en distintos estadíos musicales desde el pop, el hardcore, lo alternativo y el punk?
Sirena Fuego es una mezcla de todo lo que nos gusta. Escuchamos de todo y no nos interesa encasillarnos, aunque a veces lo más simple es decir que hacemos rock alternativo.
La propuesta en vivo es performática y visceral, pero también tiene momentos de ternura y pausas instrumentales. Creo que dialoga bien con los distintos géneros y escenas que compartimos porque hay una urgencia por comunicar algo, pero también espacio para la reflexión y para dejarse llevar por las texturas sonoras. Somos iguales en cualquier escenario y nos divierte tocar tanto en una fecha gótica, como stoner o hardcore. Yo soy muy segura de nuestra propuesta. Siempre lo damos todo.
– ¿Cuáles son sus próximas fechas además de este sábado en Monte Grande y cuáles son sus planes para este 2026?
Además de la fecha en Monte Grande, tocamos el 7 de marzo en Cultura del Barrio (Villa Crespo) junto a Distante, Baja Killa, Disputa y Sanatorio, en el marco de una fecha solidaria con chicas al frente.
Después, el foco está puesto en terminar y lanzar el EP. Imaginamos el 2026 como un año de consolidación, para profundizar la identidad de la banda y seguir creciendo, sobre todo en el show en vivo.
– La última es para que digan lo que quieran
Agradecemos el espacio, a quienes nos acompañan, a los lugares autogestivos y a la gente que se acerca a escuchar música con el corazón abierto.
Con el esfuerzo que conlleva hoy en día ganar un mango, gastarlo y movilizarse. Las escenas se construyen entre todos, y seguir apostando a eso hoy, cuando nos quieren hacer creer que la salida es individual, es mas que nunca un acto de resistencia.
